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#PAROGLOBALINDEFINIDO

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En 1972 el Informe Meadows encargado al MIT sobre los límites al crecimiento advertía que es inviable una economía que crezca sin considerar los límites físicos del planeta. Luego de 50 años, y más de 30 informes del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) sobre el calentamiento global, con un hiper capitalismo globalizado que se basa en mecanismos de extracción y apropiación de tierra, agua, energía, animales, minerales y explotación de trabajo humano, el panorama se ha agudizado y no existe marcha atrás. Vivimos en una crisis ecosocial. Crisis interconectadas que requieren cambios estructurales de la civilización que parece permanecer inadvertida al no ser consciente de la misma.

¿Desde qué lugar nos enunciamos? Desde abajo y a la izquierda, observamos que las crisis energéticas derivan en crisis climáticas, crisis de los sistemas de alimentos, crisis de agua, crisis migratorias, crisis sanitarias, y crisis económicas. El 99% de la extracción y apropiación de los recursos es originario de países del sur global, lo cual motiva a que se sigan manteniendo prácticas coloniales, guerras, desposesiones y violencias, profundizando las desigualdades. Esta cultura de extracción, subordinación y centralización del poder, establece fronteras internas y externas que separan a quienes están dentro de quienes son población sobrante. En este contexto, los minerales -materia prima- que se extraen del sur global pueden ingresar, pero las personas ciudadanas migrantes no.

Partidos de derecha y varios socialdemócratas han sido siempre negacionistas de todo esto, su pensamiento está determinado por el mayor beneficio económico que se puede generar en una parte de la población. Bajo este pensamiento, para que todas tengamos una vida material como la media de estas personas, al 2022 se necesitarían al menos 1,7 planetas, según el informe de la WWF.[1] No es desconocido que nos encontramos ante la sexta y más rápida extinción masiva de la historia, y la primera causada por una especie, la humana. Cuando hablamos de justicia ecosocial, como un territorio donde se garantizan condiciones de vida dignas para todxs, es imprescindible que en aquellos lugares donde se utilizan más recursos de los que existen (países del norte), se deban cambiar los modelos de vida de forma radical.

Gráfico de la huella ecológica por país en el 2023. Tomado de Global footprint Network.

Desde este panorama que no tiene intenciones globales de detenerse, y que no le hace justicia a la vida en su diversidad, el Centro de Arte Contemporáneo de Quito (CAC) ha venido investigando a través de las artes contemporáneas, y en los recientes años con exposiciones como Overground Resistance, Raíz, IRURU MUYU | PERÍMETRO | UMFANG. Durante el 2023, las preocupaciones derivadas de las crisis medioambientales siguen motivando las líneas de acción del CAC y en el periodo que asumí la Responsabilidad del área de Exposiciones y Programas Públicos, quizás fueron más cercanas a las reflexiones de Yayo Herrera; dejar de pensar en modelos sustentables y apostar por modelos de vida resilientes que planteen formas de organizar la vida en común, por sistemas sanitarios que protejan la biodiversidad y una radical conciencia de interdependencia. Lo público es colectivo, dice Yayo. Y desde el pensar colectivamente, es posible organizar las ciudades, así como configurar los cuidados.[2]

Cuando fui parte del equipo del CAC y bajo estos planteamientos, tuve valiosos encuentros con el curador Pedro Soler, quien tiene una amplia trayectoria participando como curador y director artístico en numerosas iniciativas relacionadas con la multimedia, el arte contemporáneo, los feminismos y la cultura libre. Su trabajo se centra en la creación de espacios para la experimentación y el intercambio y se ha movido desde festivales hasta centros de producción, desde espacios de laboratorio hasta galerías alternativas e instituciones culturales de países como España, Egipto, Canadá, Colombia, México y Ecuador.

Pedro Soler tiene un amplio conocimiento alrededor de las preocupaciones derivadas de las crisis medioambientales, y a través de sus experiencias e interrelaciones, supo escuchar y traducir nuestras voces -ya casi extintas por el antropoceno- para diseñar y conceptualizar la exposición ¨Humano, Demasiado Humano¨ que fue inaugurada el 23 de junio de 2023 en las galerías altas del Centro de Arte Contemporáneo de Quito.

Afiche oficial cortesía del Centro de Arte Contemporáneo de Quito. Fotografía por Mateo Barriga 2023.

Humano, Demasiado Humano

Humano, Demasiado Humano es una exposición que busca generar cuestionamientos y reflexiones acerca de la separación entre lo humano, el no-humano, y sus afectaciones en los territorios, haciendo énfasis en prácticas artísticas e investigaciones sobre las formas de superar esta separación y confrontar el hecho de que el planeta está en medio de la sexta – y más rápida – extinción masiva de la historia.

En Humano, Demasiado Humano se exponen obras de Jorge Barco (COL), Tania Candiani (MX), Jeisson Castillo (COL), Chakala (ECU), Felipe Jácome Reyes (ECU) que invitan a prestar atención a los mundos otros-que-humanos; animales, vegetales, minerales, sus silencios, resonancias, susurros y aullidos, y a explorar los contornos de un devenir en común o la memoria de su fracaso.

Mapa oficial de la exposición Humano, Demasiado Humano.

La exposición fue diseñada para ocupar los pasillos y las salas de las galerías altas del CAC, en este sentido cada artista habita con su propuesta una sala independiente. Sin embargo, el recorrido por toda la exposición propone una acción performática que fluye en la intersección de las cinco instalaciones que, en un acto de resiliencia, insiste en imaginar el mundo sin la cabeza humana, dejando de pensar de forma racional y dando cabida al plano de consciencia del no-humano.

El no-humano

Cuando hablamos del no-humano nos referimos a todas aquellas especies orgánicas e inorgánicas que no son consideradas dentro de la especie humana y tampoco han sido atravesadas por la mano humana como: animales, plantas, hongos y bacterias no domesticados junto a seres carentes de vida como rocas, minerales, agua, viento o magma no antropizados. Pero ¿por qué surgió la división entre el humano y el no-humano, de qué manera afecta a nuestro modo de entender la realidad y por qué es importante abordarlo desde el arte contemporáneo?

En los textos Antropología de la naturaleza y Construyendo naturalezas. Ecología simbólica y práctica social, Philippe Descola menciona que si bien no está claro en qué momento se generó esta separación, si es posible mencionar brevemente a Platón, Aristóteles, Descartes, Galileo Galilei, Darwin, Adam Smith, y demás científicos y filósofos occidentales, quienes sentaron las bases de lo que sería lo natural y lo social. La tradición judeocristiana en occidente, reforzó la noción bíblica de ubicar al humano en la cúspide de la jerarquía natural para dominar al resto de animales.[3] Lo cierto es que, la cultura occidental afirma desde la ciencia y la economía que la naturaleza puede ser controlada desde las leyes matemáticas. En consecuencia, la economía desarrolló una perspectiva en la que la naturaleza debe ser subyugada, controlada en todos sus aspectos, para ser aprovechable socialmente.

Conicidiendo con las interpretaciones de Eric Hobsbawn en La era del Imperio 1875-1914 donde, probablemente Darwin no dimensionó las consecuencias xenófobas que iban a tener las interpretaciones de su teoría, desde las cuales, diversos movimientos han sostenido la superioridad de un grupo de seres sobre el resto. En la actualidad, los ejemplos son suficientes para evidenciar que estas prácticas siguen replicándose por el humano y llevando a las especies a la sexta extinción.[4] No es actual que, desde las prácticas artísticas contemporáneas también se aborden estas preocupaciones, y desde este campo se motiven reflexiones sobre la peligrosidad de estas ideas de evolucionismo cultural. De ahí que, en Humano, Demasiado Humano, se toma una postura subversiva y crítica de estas teorías que siguen manteniendo prácticas injustas sobre las diversas formas de vida, y se propician debates a través de las estéticas contemporáneas.

Fotografía de Mateo Barriga 2023

Tener una cabeza es algo que los humanos tienen en común con millones de otras especies, pero su cabeza particular está provocando la extinción de todas las otras.

En 1878, Nietzsche se preguntó qué quedaría del mundo si fuera posible seccionar la cabeza humana y experimentar el mundo sin ella. Hoy, la pregunta es más bien, que quedará del mundo si no se la seccionase.

Esta exposición es una invitación a someterse a la guillotina, un cuchillo afilado para perder la cabeza y dejar florecer una multiplicidad de mundos.

Sin duda, todo es demasiado humano. Pero, en un instante o en un millón de años, todo puede cambiar.[5]

Texto curatorial

Estoy en un camión con mucha gente en camino a la manifestación contra el presidente y su terrible régimen que están hundiendo el país en pobreza y violencia. Los jóvenes están en el techo gritando “¡Fuera Lasso!” mientras que el camión circula a toda velocidad por las calles abandonadas. En una parada, 2 jóvenes suben al camión: uno tiene un cuerno, que rápidamente llega a las manos de los jóvenes arriba quienes lo hacen sonar con mucho entusiasmo, y el otro tiene un libro. No es común ver gente leer en público y aún menos en medio de un paro nacional. Curioso, miro de reojo al título, es “Humano, Demasiado Humano” de Friedrich Nietzsche.

El país entero fue paralizado durante 18 días, en junio de 2022, hasta que se establecieron mesas de negociación con el gobierno para tratar los 10 puntos de las demandas de las organizaciones indígenas, y se levantó el paro. Uno de los puntos era una moratoria sobre la expansión de la frontera extractivista: petróleo y minería. Otro, la focalización de los subsidios para combustibles. Pero casi nadie, salvo un grupo de mujeres amazónicas, habló de la necesidad de iniciar la transición energética. A pesar de eso se hicieron escuchar las voces de los territorios más afectados por los impactos devastadores del extractivismo que hacen imposible la subsistencia en ellos.

En sus reflexiones sobre la metafísica en “Humano, Demasiado Humano”, Nietzsche observa que los humanos filtran todo a través de su cabeza – Menschenkopf – y se pregunta qué quedaría del mundo si se pudiese seccionar. La verdad o no de la metafísica, prosigue Nietzsche, es más irrelevante “que el conocimiento del análisis químico del agua para el navegante acosado por la tempestad” y así es hoy en día con la imposibilidad de traducir el conocimiento exhaustivo y en tiempo real del colapso medioambiental en un cambio de modelo socio-económico. Si, efectivamente, todo es demasiado humano y no hay lugar para nada más.

“La economía capitalista es un discurso antropocéntrico que es incapaz de tomar en cuenta precisamente lo que el pensamiento y la política ecológica requieren: seres no-humanos y escalas de tiempo inusuales.” [6]

Perder la cabeza, eliminar el cerebro-centrismo. La inteligencia no requiere un cerebro, mirad las plantas, sin sistema nervioso pero con sentidos, memoria, comunicación, intención y la capacidad de tomar decisiones. La inteligencia vegetal es inteligencia sin cerebro. ¿Cuantas más formas de inteligencia hay? Cortar el Menschenkopf y reemplazarlo por una cabeza animal, mineral, vegetal. Interespecies, visiones múltiples, cosmopolítica de territorios.

En los pueblos de la Amazonía, herederos de una coexistencia con la selva desarrollada durante milenios, podemos percibir las formas de organización espiritual y social que surgen orgánicamente de esta diversidad e interdependencia. Los seres de las pinturas de Jeisson Castillo (Colombia) viven simultáneamente en múltiples mundos, son cosmopóliticos, compartiendo y organizando territorios, marcando límites, exigiendo respeto y nobleza, manteniendo el equilibrio. Basado en sus viajes por Colombia, particularmente por el río Caquetá en la Amazonia, y los permisos acordados gracias a sus maneras suaves y respetuosos, su trabajo es transmisión de conocimiento ancestral vital y un atisbo de otro orden posible. Castillo lo cuenta así:

“El orden y equilibro los lleva a entrar en relación con los dueños del trueno, de las nubes, del aire, de la atmósfera, del sol, de la lluvia, de las aguas del mundo, de los salados, cananguchales y pepeaderos de aves y animales de monte, con los huecos, remolinos y raudales de los animales del agua, con los ancestros y sus malocas encantadas, con los cerros, tepuyes que resguardan secretos, curaciones e informaciones del cuidado del mundo y de nuestra relación con el cosmos… Nos recuerda las órdenes y reglas de los territorios para su armonía y pervivencia.”

Cuando la sexualidad sale del antropocentrismo se vuelve un puente con el no-humano y nacen criaturas híbridas y monstruosas, como les miles de hijes de Lilith en el desierto. La ecosexualidad considera la Tierra como amante en lugar de madre, una relación basada en atención, éxtasis e identificación. Chaki Weed Slut hace el amor con una planta (dendrofilia) y las semillas caen dentro de ella y de alguna manera logran crecer. Ella se enraíza como una versión vegetal de La Maja – el cuadro icónico de Goya y primer imagen pornográfico de la modernidad – o una versión terrestre de Alysia, la babosa del mar Atlántico que consume algas, mantiene el clorofila en su cuerpo y logra vivir del fotosíntesis. Con raíz punk y obrera, Chakala (Ecuador) siempre ha odiado el trabajo que destroza en vano nuestros cuerpos y roba nuestros días. Su transformación monstruosa en una planta es la negación de la inexorable aceleración. El plantón de resistencia. El paro global indefinido frente al inevitable colapso planetario de la economía fósil.

Las escalas de tiempo incomprensibles al capitalismo son exploradas por Felipe Jácome Reyes (Ecuador) en los fósiles que esculpe en piedras amorosamente escogidas, mezclando artefactos con criaturas, tiempo profundo con el ahora. Es como estar dos millones de años en el futuro y viendo el registro fósil de la Sexta Extinción con sus redes de pescar, herramientas y interruptores de luz y al mismo tiempo el registro de la primera extinción cuando se calentó demasiado el mar y eliminó por completo los trilobites, hace 250 millones de años o los dinosaurios hace 66 millones de años. Además de los fósiles, Jácome Reyes ha creado una serie de seres mecánicos preservados en ámbar (resina de algarroba fosilizada), que dan testimonio al desesperado y fracasado intento de salvar la agricultura del colapso, reemplazando los insectos polinizadores y otros actores ecosistémicos que se habían extinguido, con máquinas.

Viendo la Sexta Extinción desde tan lejos, como un evento de transición a otro estado del planeta, lo pone en perspectiva con las otras 5 extinciones en la historia planetaria, pero también llama la atención a su radical diferencia: esta extinción es cultural y mucho más rápida que cualquiera anterior, incluso comparada con el meteorito que eliminó a los dinosaurios. En el timeline de los últimos 450 millones de años que Jácome Reyes dibujó en la pared, la marca de la Sexta Extinción es mucho más delgada que las otras. Esta línea, y los gráficos de indicadores medioambientales que lo acompañan, están dibujados con grafito, trazo mineral ancestral y efímero, elegía para una pérdida inimaginable.

En “Geomancias”, Jorge Barco (Colombia) crea un laberinto de artefactos sonoros que nos invita a la escucha profunda de la tierra, los minerales, los elementos y el cosmos. Sus máquinas son traductoras de frecuencias e invocadoras de otros mundos y tiempos, con algo de “steampunk”, tecnología victoriana de un universo paralelo, o el laboratorio de una alquimista. El agua y el oro vinieron a la tierra en meteoritos, bolas de hielo sibilantes y vaporosas al principio de los tiempos. En las formas que toma el agua con las ondas vibratorias, en la lava del volcán, la caída del meteorito, está presente la memoria de los orígenes cósmicos de este breve instante animal, tan lleno de deseo e infinitamente precioso.

“Para los animales” de Tania Candiani (México), un tríptico de video con sonido espacializado, es un viaje caleidoscópico por las relaciones entre humanos, animales y territorios. El proyecto empezó con una roca en forma de oreja en el desierto de Sonora (frontera entre México y Estados Unidos) donde explora el sonido como forma de comunicación inter-especies y elemental. Entre muchas cosas, ya que cada vez que se mira la obra surgen nuevas comprensiones, el espacio sonoro vibratorio lacerado por la voz de un poema, arroja nuevos conocimientos y realizaciones. Sus evocaciones de relaciones no-humanas y escalas de tiempo inusuales, de geologías y tecnologías y la orquesta planetaria, apuntan al más-que-humano, no al demasiado, y al pensamiento ecológico.

El trabajo de Candiani es casi siempre colaborativo y site-specific y en esta pieza invita a numerosos colaboradores, incluyendo a lobos grises, coatíes, javelinas, lobos, ocelotes, zorros y coyotes, cada especie capaz de captar frecuencias distintas, además de un grupo de artistas sonoros humanos a quien les pidió componer arrullos para los animales. Candiani lo explica así:

“Quisiera poder aprender a pensar de maneras menos antropocéntricas y mucho más amplias y en dónde se considera a todo lo que habita la tierra y el cosmos como un ser. Hay un concepto que me parece hermoso que se llama umwelt, que significa ‘sentir como el otro’. Eso precisamente quiere decir que tú tratas de entender cómo percibe el otro y de esa manera puedes conectar con él. No me refiero solamente a cómo escuchar y percibir a otras especies animales, sino también cómo percibir a la tierra. Así que de eso se trata”.

Y de eso se trata también esta exposición, una invitación a perder la cabeza y dejar florecer una multiplicidad de mundos.

Pedro Soler, Cayambe, 150523

Pedro Soler curador de la exposición. Cortesía del Centro de Arte Contemporáneo, Pablo Jijón.
Pedro Soler curador de la exposición. Cortesía del Centro de Arte Contemporáneo, Pablo Jijón.

La exposición y su programa de actividades

Humano, Demasiado Humano se diseñó tomando en cuenta factores importantes del CAC relacionados con sus enfoques y su posicionamiento como institución pública cultural. En este sentido, y desde una perspectiva intercultural, la necesidad de contar con una participación de artistas de diversas identidades y nacionalidades fue necesario, además de motivar la intersección de sus narrativas desde un devenir en común y un abordaje regional.

La muestra fue diseñada para un área específica en el CAC y con una importante presencia de obras sonoras y audiovisuales, obras electrónicas, así como pinturas y esculturas. Si se planteara un recorrido tal como sucedió en la inauguración de la muestra, guiada por el curador y los artistas, se podría determinar que la exposición presenta tres ambientes museográficos sonoros que no se interrumpen entre sí y que son introducidos a partir de la cita de Nietzsche escrita en tres idiomas: alemán, español y kichwa:

Wir sehen alle Dinge durch den Menschenkopf an und können diesen Kopf nicht abschneiden; während doch die Frage übrig bleibt, was von der Welt noch da wäre, wenn man ihn doch abgeschnitten hätte.

Consideramos todas las cosas con la cabeza humana y no podemos cortar esta cabeza; sigue sin embargo en pie la pregunta de qué quedaría del mundo si se la seccionase.

Tukuyta runa humawan yuyakunchik shinapash mana kuchuyta ushanchik. Shinapash katik tapuywan katinchik humata kuchukpika kutin imashinashi kawsanchikman.[7]

Empezando por el costado sur de la exhibición, se encuentran las pinturas de Cosmopóliticas de Jeisson Castillo y la obra audiovisual de ecosex Chaki Weed Slut de Chakala. Ambas obras buscaban introducir al visitante en un mundo que reflexiona sobre la interrelación de todas las formas de vida y explora las posibilidades de diálogos íntimos y cuidados entre lo humano y lo no-humano.

La sala que expone las obras de Jeisson Castillo presenta 34 pinturas al óleo e impresiones digitales que pueden ser leídas en tres grupos. El primer grupo remite a los seres, dueños espirituales, que cuidan las diferentes formas de vida. El segundo grupo, a los tiempos de conectar y las formas de comunicación con los dueños espirituales. El tercer grupo, rinde un tributo a todos los seres de la naturaleza, sobre todo a los sabedores y sabedoras que mantienen las tradiciones vivas y las comparten al mundo como alternativas para un buen vivir, en palabras del artista: un vivir sabroso.

Jeisson Castillo artista de la exposición. Cortesía del Centro de Arte Contemporáneo, Pablo Jijón.
Cosmopolíticas de Jeisson Castillo. Cortesía del Centro de Arte Contemporáneo, Pablo Jijón.

Antes de ingresar a la sala que expone la obra Chaki Weed Slut, Chakala invita a quitarse la cabeza, hace referencia al texto de inicio de la exposición y a la capacidad de mirar sin prejuicios humanos y escuchar sin juzgar. En Chaki Weed Slut se presenta un video monocanal y la frase «PARO GLOBAL INDEFINIDO” pintada en la pared de la sala y en la fachada principal del CAC. Como parte de la inauguración se realizó un performance que personifica la transformación que sucedió -en forma metafórica- tras la relación ecosexual interespecie con una planta. Chaki Weed Slut invita a reflexionar sobre varios conceptos: la irracionalidad del capitalismo, la trampa del desarrollo, el progreso humano, la producción, el trabajo y el tiempo libre. Chakala quiere salir del antropocentrismo y se enraíza como una versión vegetal, que -finalmente- no tiene que trabajar. Esta obra es una critica al trabajo capitalista y a sus múltiples prácticas violentas, por lo que me remite a recordar las frases de Victor Vich en un ensayo Sobre el control del tiempo: hoy no solo trabajamos mucho (y lo cierto es que siempre se quiere que trabajemos más) sino que el trabajo continúa siendo profundamente injusto.[8] Por estas reflexiones y las posibilidades que se pueden llegar a imaginar, ha sido acertada que Chaki Weed Slut sea la portada de la exposición Humano, Demasiado Humano.

Chaki Weed Slut de Chakala. Cortesía del Centro de Arte Contemporáneo, Pablo Jijón.
Performance de Chakala en la exposición. Cortesía del Centro de Arte Contemporáneo, Pablo Jijón.

Continuando el recorrido, en la capilla, la sala que se ubica en la mitad de la exposición, se puede encontrar la obra Para los animales de Tania Candiani. Una obra producida en el 2020que ha sido expuesta en otros espacios expositivos y que para esta ocasión ha sido diseñada y adaptada específicamente para el espacio que habita en el CAC, utiliza un sistema de sonido 7.1, una pantalla de 8m de longitud, tres Raspberry Pi y programación de código abierto que estimulan la contemplación y escucha de mundos con los que el humano no es capaz de entender ni convivir. “Pobre rango de audición humana” es una de las frases de la obra que me hace reflexionar sobre los límites en los que el humano concibe las interrelaciones con otras formas de vida y sobre los cuales, inconsciente de sus limitaciones, pretende ejercer control. Así también, esta obra muestra en una escala amplia de frecuencias las posibilidades de pensamiento que van más allá de las antropocéntricas. Candiani nos introduce a un concepto hermoso que se llama umwelt, que significa ‘sentir como el otro’, no solamente a cómo escuchar y percibir a otras especies animales, sino también cómo percibir a la tierra.

Montaje de Para los Animales de Tania Candiani.
Para los Animales de Tania Candiani. Cortesía del Centro de Arte Contemporáneo, Pablo Jijón.

Hacia el costado norte de las salas se encuentran las esculturas en piedra, mecanismos en resina y dibujos de La Sexta Extinción de Felipe Jácome Reyes y las esculturas cinéticas sonoras, bordado, circuitos y dispositivos amplificados de Geomancias de Jorge Barco. Obras que desde la memoria y el sonido evidencian las interrelaciones de fósiles minerales con el mundo humano.

La Sexta Extinción nos sitúa a 1.2 millones de años en el futuro, en un ejercicio de representación de una sala de un museo de historia natural. Por un lado, nos presenta once esculturas de piedra, como si fuera un exhaustivo registro fósil que se presenta luego de la Sexta Extinción, cuando desaparecieron la gran mayoría de especies del planeta. A estas esculturas, las acompañan seis dibujos a lápiz que visualizan: los seis eventos de extinciones masivas, qué industrias extinguieron a las especies, la tasa de despoblación de animales silvestres por continente, el uso de la tierra según las diversas dietas, las causas de la desaparición de los insectos, y los países con el más alto número de especies amenazadas.

En esta sala, se expone un gráfico de la Multinacional Petrolera Norteamericana ExxonMobil, de una observación realizada por ellos en 1984 de los impactos de las emisiones de dióxido de carbono producto de su actividad extractiva en los territorios, y donde los resultados concluían en el aumento exponencial de las temperaturas que alteraron todos los ecosistemas. “Como en la Tercera Extinción, altas concentraciones de CO2 y CH4 en la atmósfera provocaron el rápido calentamiento del planeta y la acidificación de los océanos”. Ellos lo sabían pero no les importó.

Felipe Jácome Reyes artista de la exposición. Cortesía del Centro de Arte Contemporáneo, Pablo Jijón.
La Sexta Extinción de Felipe Jácome Reyes. Cortesía del Centro de Arte Contemporáneo, Pablo Jijón.
La Sexta Extinción de Felipe Jácome Reyes.

Finalmente, en La Sexta Extinción también se exponen seis esculturas en resina que ponen en relevancia la desaparición de los insectos en este último evento de extinción masiva lo cual afectó la capacidad de reproducción de las plantas de la época. Estas esculturas nos dan una idea del intento desesperado y fallido de reemplazar los insectos, y otros actores eco-sistémicos, con máquinas.

Felipe Jácome Reyes nos presenta una sala con contenido muy potente y crítico sobre el modelo actual de desarrollo bajo el cual depende la vida humana. Aunque desalentador, es tan fascinante como las demás obras de los artistas, poniendo en valor las otras formas de vida no-humanas que logran emerger y establecerse después de cada extinción. “Todo está vivo y nada está muerto”

En Geomancias, Jorge Barco activa cinco esculturas sonoras de medidas mixtas que juntas orquestan un concierto-red que explora las fuerzas vibratorias de la naturaleza. Geomancias utiliza dispositivos tecnológicos y circuitos para amplificar a través del sonido, lo orgánico y lo cósmico de los lugares que albergan fuertes energías, resonancias y espíritus en los territorios de Colombia, España, Portugal y Ecuador.

Jorge Barco ha construido sus obras a partir de derivas como si fuese un proceso-ritual dentro de un laboratorio de experimentación, donde el paisaje sonoro, la cartografía sonora, la ecología acústica, la escucha profunda, la biología, electromagnetismo, y el ruido son procesados con la tecnología de código abierto. La vibración del agua, el viento, las piedras y las señales electromagnéticas del paisaje, fueron registradas a través del dispositivo Magma, un hidrófono y micrófono DIY para la grabación y procesamiento de los sonidos de la naturaleza. En Geomancias, se pueden encontrar con sonidos que son reproducidos por una máquina que dibuja con péndulos de piedras inspirada en los harmonógrafos olvidados del siglo XIX; un bordado conductivo de los volcanes y páramos del Eje Cafetero; grabaciones de campo y procesos electroacústicos en vivo; las vibraciones del agua, el viento y el paisaje electromagnético; un arpa de viento.

Geomancias de Jorge Barco. Cortesía del Centro de Arte Contemporáneo, Pablo Jijón.
Performance Geomancias de Jorge Barco. Cortesía del Centro de Arte Contemporáneo, Pablo Jijón.
Jorge Barco artista de la exposición. Cortesía del Centro de Arte Contemporáneo, Pablo Jijón.

Jorge Barconos propone el sonido y la escucha como una metodología clave para abordar desde una perspectiva biocéntrica, fenómenos y elementos no-humanos; las rocas y el tiempo profundo de los minerales, la microperfomatividad de las bacterias y las plantas, el agua con sus flujos y memorias, el viento y el electromagnetismo como puertos de comunicación e integración entre lo cósmico y lo humano, que permiten abordar los cambios atmosféricos ligados al calentamiento global.

A la exposición Humano, Demasiado Humano le acompaña un programa de actividades que empezó con Rumi, Inti, Panti (Minerales, sol y cosmos), el 21 de junio, una visita a Mullumica, en el páramo cerca de Quito. En este lugar se encuentra el flujo más grande de obsidiana del Ecuador que se formó hace unos 170,000 años, un abrir y cerrar de ojos en tiempos geológicos pero ancestral para las generaciones de habitantes de este territorio que viajaron para extraer el valioso material y se alojaron en cuevas en la montaña. La Obsidiana de Mullumica ha sido encontrada en toda la costa del Ecuador, testimonio de los circuitos de intercambio entre los pisos ecológicos que han existido desde tiempos inmemoriales.

Caminata a Mullumica. Cortesía de Mateo Barriga
Caminata a Mullumica. Cortesía de Mateo Barriga
Obsidiana de Mullumica. Cortesía de Mateo Barriga

El CAC, con el arqueólogo Andrés Mosquera (Ecuador) del Instituto Metropolitano de Patrimonio, organizó una excursión comentada a Mullumica en compañía de los artistas Chakala, Felipe Jácome Reyes, Jeisson Castillo y Jorge Barco para observar la sombra del sol del Solsticio, los minerales del entorno y la presencia efímera humana. La primera conexión, las rocas de nuestro planeta, sus fuerzas interiores, y escalas de tiempo inusuales.

El 23 de junio, en el día de la inauguración, la temática mineral continuó con dos performances en vivo: el primero de la instalación de Jorge Barco (Colombia) “Geomancias” – donde el artista activó su instalación en la exposición, tocando los artefactos, revelando sus intricacidades, y el segundo el performance sonoro “Acasta Gneiss” de Jose Rafael Subía Valdez (Ecuador), compositor electroacústico, inspirado en las esculturas en piedra de Felipe Jácome Reyes y en el fragmento de la corteza terrestre intacto más antiguo que se conoce, con 4000 millones de años, y que da su nombre a la pieza.

Acasta Gneiss performance sonoro de José Rafael Subía Valdez.

Jorge Barco ofreció un Taller de Arte Sonoro y Escucha Profunda el 25 de junio. En esta actividad les participantes descubrieron un nuevo mundo de sonido y percepción y experimentaron con el micrófono de contacto MAGMA, un microscopio para la oreja, el cúal ha servido a un amplio grupo de artistas de diferentes lugares del mundo para realizar grabaciones de campo de diferentes fenómenos geológicos, y con las cuales se preparó un primer compilado de grabaciones titulado Materia Vibrante.

Materia Vibrante taller de arte sonoro y escucha profunda de Jorge Barco

El 12 Julio, Lucia Mejeant (Ecuador), autora y activista de la lengua Shuar, presentó el libro que ha escrito para resguardar los conocimientos y vida de su madre: “Jeá, Kampuntin, Ája” (Casa, bosque, huerta). Habló de la huerta shuar, el mundo de las mujeres y las plantas, la diosa Nunkui y las injusticias del patriarcado. Conocimientos de coexistencias ancestrales atravesados de contradicciones.

Lucía Mejeant en Kamputin, Jea, Ajá: Casa, Huerta Bosque.

Las actividades continúan desde el 6 de Septiembre y en colaboración con la Cinemateca Nacional del Ecuador, las artistas Annie Sprinkle and Beth Stephens (EEUU), nos inician al activismo ecosexual a través de su película “Water Makes Us Wet” y una colección bodas con los no-humanos. Luego de la proyección se generará un foro de preguntas y respuestas con el curador, Pedro Soler.

En Octubre la filósofa y activista Tatiana Avendaño (Colombia) y la artista y bailarina Aniara Rodado (Colombia) ofrecerán un taller sobre coreografías vegetales, cuerpo antena y otros trabajos y experimentos que buscan extender las capacidades de percepción y relación más allá del humano, además de compartir con el público sus mejores recetas de pócimas y prácticas. Y finalmente, para el cierre de la exhibición, se espera la visita de Quimera Rosa y la realización de un taller y performance sobre devenires no-humanos.

Tal como plantea Pedro Soler en el texto de inicio, Humano, Demasiado Humano es una exposición y un programa de actividades que te invitan a perder la cabeza, a dejar de pensar de una forma humana, individual y racional, para dar cabida a formas de habitar en común con otras especies. Las problemáticas globales no se detienen, y desde el arte contemporáneo se seguirán generando estas preguntas y procesos que reflexionen sobre la posibilidad de construir un devenir en común. Frente a esto, todos los museos y espacios culturales deben estar comprometidos y tener una postura consciente de apostar por un programa crítico y sensible con el entorno.

Nos encontramos ante la sexta y más rápida extinción masiva de la historia.

¿Nos es posible quitar la cabeza y pensar en modelos resilientes e interdependientes?

#PAROGLOBALINDEFINIDO

La exhibición y su programa de actividades se planeó para que habite el Centro de Arte Contemporáneo (Montevideo y Luis Dávila, Quito, Ecuador) hasta el 29 de octubre del 2023.


[1] Día de la Sobrecapacidad de la Tierra. WWF

[2] Yayo Herrero en Ecofeminismos para un nuevo modelo de desarrollo 2022

[3] Antropología de la naturaleza y Construyendo naturalezas. Ecología simbólica y práctica social, Philippe Descola 2001 y 2002

[4] Eric Hobsbawn en La era del Imperio 1875-1914

[5] Texto corto de inicio de la exposición Humano Demasiado Humano en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito

[6] Timothy Morton – Humankind : Solidarity with Nonhuman People – Verso (2017)

[7] Cita de Nietzsche en la entrada a las salas de exhibición de la exposición Humano, Demasiado Humano en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito

[8] Victor Vich en Sobre el control del tiempo 2022

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¿Quién Sostiene la Cultura?

¿Quién Sostiene la Cultura?

La grandiosa diversidad del cantón Ibarra hace posible su reconocimiento a nivel nacional e internacional como un espacio geográfico de gran riqueza natural, histórica y cultural. En consecuencia, cuando se habla de cultura local, desde un campo expandido se refiere a la gestión local del patrimonio material e inmaterial, pueblos y nacionalidades, lenguas, expresiones artísticas, procesos organizativos, procesos de formación, producción artesanal y espacios públicos de la ciudad.

Si bien toda esta diversidad hace posible su reconocimiento internacional, también representa una variable compleja y brumosa para las administraciones responsables de generar y ejecutar políticas públicas locales, si no se termina de entender de forma integral para qué sirve y cómo se gestiona la cultura.

Con todo este trabajo extenso todavía por construir y que abarca la gestión permanente de procesos, recursos, infraestructura, colectivos, asociaciones, gremios y academias, Con autoridades que improvisan en sus cargos y sin un panorama claro sobre la importancia de la cultura en la ciudad y lo que representa en todos los niveles de gestión (social, cultural, económica, patrimonial, turística, histórica, participativa, comunicacional, académica, etc) nos preguntamos: ¿Quiénes sostienen la cultura local?.

¿Quién sostiene la cultura? es una serie audiovisual, forma parte del proyecto Cartografía de las organizaciones culturales de Ibarra, una propuesta que responde a la necesidad de crear una plataforma integral para la visibilidad, acceso y conexión a la red de planes, programas, acciones y políticas que a través de organizaciones culturales, promueven el desarrollo social, cultural, turístico y económico, generan procesos de interculturalidad y ponen en valor la identidad local.

#CulturaEnEmergencia

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Escena’17: Jornadas de reflexión entorno a las artes escénicas

Escena’17: Jornadas de reflexión entorno a las artes escénicas

Escena’17 es un proyecto piloto diseñado por Vértices durante el primer semestre de 2017, para el módulo de Artes Escénicas del Máster de Gestión Cultural de la UC3M. El documento, plantea un evento para la creación de nuevas metodologías de fortalecimiento y cooperación pública interinstitucional para el tejido cultural de Madrid, basa su investigación en la actual transformación organizacional que está sucediendo en el Ayuntamiento a través de la implementación de procesos de participación ciudadana en su modelo de gestión, los cuales han sido liderados desde décadas pasadas por colectivos artísticos y ciudadanos (como Medialab PradoIntermediae, VIC, Colaborabora, Zuloark, y Basurama, por citar algunos) y que han sido muy reconocidos a nivel internacional.

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Semana de la Cultura Digital 2017

Semana de la Cultura Digital 2017

La Semana de la Cultura Digital (SCD) es un ciclo anual de encuentros de cultura y tecnología organizado y promovido por el Máster de Gestión Cultural de la UC3M. Durante el mes de abril de 2017 se desarrollaron varios eventos coordinados por la decimocuarta edición del máster, en ellos se expuso y reflexionó sobre el impacto de la tecnología en los procesos de creación artística, educación e igualdad de género, big data, y libertad de expresión. Seguir leyendo →

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